Putin anuncia el despliegue de armamento nuclear táctico en Bielorrusia

Putin anuncia el despliegue de armamento nuclear táctico en Bielorrusia

Un mes después de suspender su participación en el último acuerdo bilateral con Washington para el control de las armas nucleares Nuevo Start, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha anunciado este sábado que su país contará con ese tipo de armamento de destrucción masiva en Bielorrusia y que su despliegue se encuentra ya en un estado avanzado. “No hay nada inusual en esto”, ha afirmado el mandatario, que ha justificado una decisión preparada por Minsk y Moscú ya antes de la invasión de Ucrania con el despliegue estadounidense de este tipo de armas en varios países aliados de la OTAN que no hacen frontera con su país.

“Ya hemos ayudado a nuestros colegas bielorrusos a reequipar sus aviones. 10 aeronaves están listas para transportar este tipo de armas”, ha aseverado Putin entrada la noche del sábado en el canal Rossiya 24. “También le hemos entregado a Bielorrusia nuestro conocido y muy efectivo sistema de misiles Iskander, que también puede ser un portador [de ojivas nucleares]”, ha agregado el líder ruso. La guinda de su intervención ha sido el anuncio de una instalación especial de armas nucleares tácticas que será completada el 1 de julio.

Bielorrusa linda con tres países de la OTAN: Polonia, Letonia y Lituania, y con el punto más caliente de Europa, Ucrania, país contra el que el régimen de Minsk ha ofrecido su territorio como plataforma de ataque. Esta escalada nuclear dispara la tensión sobre todo con Polonia, uno de los países que han abanderado el suministro de ayuda militar a Ucrania y que ha sido blanco de los furibundos ataques de Lukashenko para justificar el envío de tropas rusas a su terreno.

Putin ha hecho énfasis en que este peligroso movimiento de piezas solo contempla armas nucleares tácticas, cuyo poder destructivo, siendo enorme, es más limitado. Las armas tácticas son de menor alcance y potencia que las estratégicas, con capacidad de cruzar océanos y destruir ciudades enteras. Las tácticas tienen generalmente una potencia de entre uno y 50 kilotones, aunque Estados Unidos, y es razonable pensar que Rusia también, disponen de artefactos de en torno a 0,3 kilotones (300 toneladas de TNT), capaces de provocar una explosión equiparable a la que se produjo en el puerto de Beirut (Líbano) en agosto de 2020. Little Boy, la bomba que destrozó Hiroshima en 1945, tenía una potencia de 15 kilotones.

Según la Federación de Científicos Estadounidenses, Rusia cuenta con alrededor de 2.000 de estas armas frente a unas 200 de Estados Unidos, la mitad en Europa, y que después de la Guerra Fría comenzó a desmantelarlas por considerarlas obsoletas y un riesgo.

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“Lo que comienza con un ataque nuclear táctico o un intercambio nuclear de ojo por ojo entre dos países puede escalar a una guerra nuclear total, que termine con la destrucción inmediata y completa de ambas naciones”, advierte François Diaz-Maurin, experto del Boletín de Científicos Atómicos, en su ensayo Ningún lugar donde ocultarse: cómo una guerra nuclear puede matarte a ti y a casi todo el mundo.

El despliegue nuclear ruso era un paso cada vez más claro desde hace tiempo. El presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, dejó el camino listo cuando llevó a cabo su pseudorreferéndum constitucional del 27 de febrero de 2022, justo tres días después de que Rusia comenzase la invasión de Ucrania. Las enmiendas aprobadas por Minsk incluían un mayor blindaje legal del presidente y la posibilidad de trasladar armas nucleares de su aliado a su territorio.

“Aleksandr Grigórievich Lukashenko ha planteado durante mucho tiempo la cuestión del despliegue de las armas nucleares tácticas rusas en Bielorrusia”, ha dicho Putin, que aprovechó el reciente anuncio del envío de munición de uranio empobrecido británico a Ucrania para elevar su amenaza nuclear. Este tipo de proyectiles no tiene un poder destructivo masivo, pero sus materiales presentan una alta toxicidad.

“Todo lo que pidió el presidente de Bielorrusia, todas las cuestiones que planteó al respecto, se están implementando, y todos nuestros acuerdos se llevarán a cabo en un futuro muy cercano”, ha agregado Putin.

Los ejércitos de ambos países llevaron a cabo, cinco días antes de la invasión de Ucrania, el 19 de febrero del año pasado, unos ejercicios militares conjuntos en Bielorrusia en los que participaron las fuerzas de disuasión nuclear rusas. Unos meses antes, el Kremlin había enviado varios bombarderos estratégicos a patrullar su frontera con la Unión Europea, con la excusa de la crisis de los refugiados de Oriente Próximo provocada por Minsk desde 2021.

El líder ruso ha escudado su decisión en que Washington cuenta con armas nucleares en Alemania. “Estados Unidos ha estado haciendo esto durante décadas. Durante mucho tiempo, ha colocado sus armas nucleares tácticas en sus países aliados, las naciones de la OTAN, en Europa”, recalcó Putin en su intervención en televisión antes de enumerarlos: “La República Federal de Alemania, Turquía, Países Bajos, Bélgica, Italia y Grecia. Bueno, Grecia, no, pero hay una instalación de almacenamiento“, matizó el jefe de Estado ruso.

La escalada nuclear rusa preocupa tanto a los rivales como a los socios de Moscú. Por un lado, el presidente estadounidense, Joe Biden, advirtió en octubre del año pasado de que el mundo vive el momento más peligroso desde 1962. “No nos hemos enfrentado a una perspectiva del apocalipsis como la de ahora desde [la presidencia de] Kennedy y la crisis de los misiles en Cuba”, dijo el mandatario norteamericano poco después de que Putin afirmase que defenderá “por todos los medios” sus conquistas.

Pero la preocupación también alcanza a Pekín. Putin advirtió de que daría “una respuesta acorde” al envío de munición de uranio empobrecido durante la rueda de prensa conjunta que el mandatario ruso y el presidente chino, Xi Jinping, ofrecieron tras su cumbre en Moscú el martes. En aquel encuentro, el líder del gigante asiático hizo firmar a Putin una declaración que abogaba por evitar la carrera de las armas de destrucción masiva.

“Todos los Estados poseedores de armas nucleares no deben desplegarlas fuera de sus territorios nacionales y deben retirar todas las desplegadas en el extranjero”, recogía un documento que, cuatro días después, parece papel mojado ante los pasos de Putin, y que agregaba lo que hoy parece una declaración de intenciones poco clara: “No puede haber ganadores en una guerra nuclear y nunca deberá desencadenarse”.

El despliegue de armas nucleares tácticas anunciado por el Kremlin no ha podido ser, por el tiempo que toma una decisión así, consecuencia del envío de munición de uranio empobrecido adelantado esta semana. Sin embargo, Putin ha señalado que tiene otra medida preparada: “Debo decir que Rusia tiene algo que responder, por supuesto. Tenemos, sin exagerar, cientos de miles, cientos de miles de esos proyectiles. Todavía no los hemos utilizado”, ha subrayado el jefe de Estado.

Por otra parte, el Kremlin se prepara para una guerra larga. “El complejo militar-industrial ruso crece a un ritmo muy rápido, a un ritmo que muchos no se lo esperaban”, ha hecho hincapié Putin, que ha estimado que su país produce tres veces más municiones que los miembros de la OTAN.

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