‘Red’: ni roja ni china ni feminista


“Aunque seguro que lo sabéis, Red es la primera película de Pixar que tiene una directora, Domee Shi, y un equipo directivo formado exclusivamente por mujeres: Lindsey Collins, Danielle Feinberg, Sabine Koch, Rona Liu, Lisa Fotheringham y Patty Kihm”, celebra Clara Castaño en Twitter. Personalmente, me acerqué a la cinta con expectación. Sin embargo, y a pesar de sus numerosos aciertos (animación exquisita, guiños manga, una mascota kawai, adolescencia y metamorfosis…), debo decir que el mensaje me resulta excesivamente conservador (y machista), por mucho que el panda sea adorable y a la protagonista le venga la regla.

Aunque seguro que lo sabéis, Red es la primera película de Pixar que tiene una directora, Domee Shi, y un equipo directivo formado exclusivamente por mujeres: Lindsey Collins, Danielle Feinberg, Sabine Koch, Rona Liu, Lisa Fotheringham y Patty Kihm#RedPixar #TurningRed pic.twitter.com/wd2KQEXtye

— Clara Castaño Ruiz (@claracastruiz) March 23, 2022

Red trata de una adolescente sinocanadiense que se enfrenta a la pubertad bajo la crianza de una típica “madre tigre”, autoritaria y exigente hasta el maltrato. Una madre sobreprotectora con elevadas expectativas sobre su hija que no acepta notas por debajo del 10 y no deja espacio al juego, las amigas o el deseo. El término “madre tigre” lo puso de moda la escritora Amy Chua, estadounidense hija de inmigrantes chinos, con su libro Madre tigres, hijos leones (2011), en el que defiende una educación de este tipo. Y ahora la directora Domee Shi, que emigró con sus padres a Canadá a los dos años, recupera esta maternidad para mostrarnos una saga de mujeres que se dedican a amargar la vida a la siguiente generación a base de opresión cultural. Lo que me permito cuestionar es que este planteamiento nos pueda abrir la mente hacia los valores de la cultura china o hacia la transnacionalidad del personaje principal, la adolescente Mei Mei.

Dudo pues que esta manera de representar la cultura china sea enriquecedora, por muchos farolillos rojos que cuelguen del templo familiar, pues no hay ni un solo valor positivo que proceda de ella en la cinta. Pero de lo que estoy segura es de que Red no es feminista, por mucho que Twitter arda en proclamas. “A las mujeres toda la vida se nos ha enseñado que debemos ser calladas, tranquilas, no llamar mucho la atención. Nos han enseñado a controlar nuestro panda rojo. Pero esta película nos dice que podemos ser quienes queramos ser”, claman los memes. El problema es que Red sostiene que quienes enseñan a las mujeres a callarse son precisamente otras mujeres. De hecho, todas las mujeres de la familia de Mei Mei han sido oprimidas por sus madres. ¿Y los padres? Ellos son tiernos varones que ni pinchan ni cortan, pero que todo lo comprenden. Gracias, Disney y Pixar, por pasar de la madrastra malvada a la madre maltratadora y multicultural. Dicho de otra manera: el problema de las mujeres son las mujeres. Firmado: una mujer.

Turning Red (2.022) es la película más TRANSGRESORA del estudio.

Un film que habla de muchos temas, todos ellos de manera directa y sin EDULCORANTES, con un diseño artístico delicioso, unas expresiones faciales que son una BARBARIDAD y un mensaje 100% empatizable.#RedPixar pic.twitter.com/2yaKe9QKT0

— 🎬 Reflexionando_Series 🎥 (@ReflexionandoS) March 24, 2022

Así que sí, despierto aquí a mi panda rojo para gritar que Red es conservadora en todos los sentidos. Y que está atravesada por una idea peligrosa a la hora de construir una identidad individual y política. Aquello de que “quien bien te quiere te hará llorar” y de que los tiranos (Trump, Putin, ¿tu madre?…) son seres que lo hacen todo por “tu bien”. Lo siento, pero no compro este panda. Y en cuanto a la menstruación —que por fin aparece en una peli infantil y que ya era hora—, solo comentar que la madre asegura que a los 13 es “demasiado pronto” y que el filme retrata a una adolescente incapaz de controlar sus emociones y que babea por un grupo de chicos en un despertar sexual tan heteronormativo como anticuado. Espero que haya esperanza para otra adolescencia entre las y los más jóvenes. De hecho, sé que la habrá: muchas mujeres llevan siglos luchando —en todo el mundo— para que así sea.




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